22 de septiembre de 2011

35 muertos como excusa para poner más radares en las carreteras


El director del Servei Català de Trànsit (SCT), Joan Aregio, anunció el pasado 9 de septiembre que a partir del fin de semana del 10 y 11 de este mes, se incrementarán las medidas para luchar contra la siniestralidad de los vehículos de dos ruedas.
Desde el 1 de enero al 31 de agosto del presente año han fallecido en las carreteras catalanas 35 personas en accidentes de moto. Según un dossier de prensa de la SCT la mayoría de accidentes se han producido en fin de semana, sobre todo en domingo y repartidos entre los meses de mayo y agosto, en vías interurbanas de los que el 21% de los siniestros han tenido lugar en intersecciones. Los datos no varían mucho de años anteriores, aunque si se registra un ascenso de las víctimas mortales.
El tipo de accidente más frecuente es la caída, seguida por la colisión con otros vehículo u objetos. En el 60% de los casos se hubo otro automóvil implicado, aunque en el dossier de prensa se omiten los motivos de las caídas o los culpables de los siniestros. El perfil de las víctimas de los accidentes suelen ser hombres de edad comprendida entre 35 y 45 años y con moto de gran cilindrada, siempre tomando como referencia los datos ofrecidos los mossos d'escuadra y por el departamento dirigido por Joan Aregio.
Con la intención de reducir la siniestralidad el SCT intensificará los controles, aumentándolos hasta los 245 cada fin de semana, para ello se destinarán 379 efectivos policiales. Se priorizarán los controles de velocidad y se pondrán en servicio una quincena de radares. Este macro dispositivo contará con el apoyo aéreo del helicóptero del Servei Català de Trànsit y un despliegue de agentes, que velarán por la seguridad de los conductores de motos y ciclomotores.

Es difícil criticar y rebatir acciones o planes como el que ha puesto en marcha el Servei Català de Trànsit, cuando te plantan en la cara 35 féretros y no parecer un descerebrado. No obstante hay cosas que personalmente no me acaban de quedar claras. Según las estadísticas ofrecidas por el SCT la mayor concentración de muerte por accidentes se producen entre los meses de mayo a agosto, pero los controles se van ha hacer a partir de la segunda quincena de septiembre, justo cuando empiezan a descender las salidas en moto, sobre todo por las condiciones climatológicas, con lo que el número de accidentes también bajarán y espero que también los fallecidos. En diciembre cuando se cierre el computo anual de muertos en las carreteras más de uno sacará pecho y se presentará como el gran salvador y darán una rueda de prensa maravillosa.

Por otro lado, si la mayor parte de accidentes se producen en las intersecciones y en los informes no se habla en ningún momento de velocidad,¿por qué tanto afán en colocar radares? Que seguramente se colocaran en las rectas
¿Por qué la utilización de agentes de paisano y control a distancia con helicóptero, para coger a los infractores por sorpresa? ¿Evita eso los accidentes y las muertes, o sólo sirve para multar a los infractores que se saltan una línea continua y engordar las arcas del estado? Para mí sería mucho más persuasivo y efectivo, para evitar accidentes, ver un coche de los mossos y no tener que esté vigilando detrás de cualquier panel o matorral por si hay algún radar.

Dejando de lado el aspecto humano del asunto y centrándonos sólo en lo económico, sería interesante saber cuanto dinero va a costar este macro operativo, ya que con el dinero que se va a pagar en horas extras a los agentes, la adquisición de nuevos radares, combustible de coches, motos y helicópteros, se podrían mejorar las carreteras que están en mal estado, con irregularides en el paviemento, limpieza de la grava y piedras caidas de pequeños desprendimientos, curvas mal peraltadas y que te invitan a salirte de la vía y sobre todo podrían eliminar los guardarrailes asesinos, que son responsables de muchas muertes y mutilaciones que han sido obviadas en las estadísticas del informe. Estos guardarrailes se empezaron a eliminar o modificar hace unos años, pero se paró el trabajo por falta de dinero y se dejó en stand-by.

Bajo mi punto de vista, que puede ser erróneo pero sincero, creo que este plan “anti-muertes” es consecuencia de una promesa electoral del actual gobierno de la Generalitat de Catalunya. Convergencia i Unió prometió la eliminación de la velocidad variable y algunos radares de las entradas y salidas de Barcelona. Al ganar las elecciones cumplió su palabra y desde entonces, por poner un ejemplo, no he vuelto a ver funcionar el flash de los radares de delante del Carrefour del Prat para hacer una foto, cuando antes cada día lo veía brillar un par de veces al día. Por esos radares pasan miles de coches al día y los ingresos que generaban esas máquinas de poco mantenimiento y coste se han visto reducidos y eso los motoristas debemos de ser los cabezas de turco y pagar este pato electoral.

Por último me gustaría dejar claro que la mayoría de los motoristas no somos unos kamikazes suicidas, ni creemos estar en el Circuit de Catalunya y ser Rossi o Lorenzo. Nos gusta hacer unas curvas, darnos un buen almuerzo y volver a casa con nuestras familias. No somos delincuentes, aunque nos quieran dar mala fama, somos en muchos casos víctimas de malas carreteras, malos conductores de otros vehículos o objeto de mala suerte, somos muy conscientes de nuestra fragilidad, pero la pregunta es si el resto de gente que circula por la carretera lo sabe.

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