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24 de marzo de 2015

LA CORRUPCIÓN NO RESTA Y LA MEDIOCRACIA SUMA

El primer duelo electoral del año que tuvo como escenario Andalucía ha dejado en su camino vencedores, vencidos, heridos leves, heridos graves y algún que otro cadáver. Después de las elecciones andaluzas que ha dado como resultado la victoria del PSOE con 47 escaños, seguido por el PP con 33, la irrupción meteórica de Podemos y Ciudadanos con 15 y 9 respectivamente y el hundimiento de Izquierda Unida con sus 5 escaños, se pueden hacer algunas lecturas y análisis interesantes.
Si centramos la mirada en los extremos del arco parlamentario andaluz, y en los partidos que los ocupan, es fácil extraer la conclusión de que la corrupción no resta y que la mediocracia ayuda a sumar. La mediocracia es la exhibición continua de algunos políticos en platós de televisión y emisoras de radio, ya fuera para criticarlos, alabarlos o entrevistarlos.
PSOE a pesar del caso de los ERES, que es el mayor caso de corrupción de España consigue mantenerse en a la cabeza. Por otra parte, Izquierda Unida de la mano de su candidato, desconocido por la mayoría de la población y nada mediático, Antonio Maillo se hunde claramente, aunque comparados con UpyD y VOX, que se ha borrado del mapa, pueden darse por satisfechos.
El Partido Popular ha fracasado de nuevo en su intento de abordaje al feudo socialista que representa Andalucía. Es lógico y normal que el partido que gobierna tenga desgaste, aunque nos quieran engañar bajando el IRPF y hablando de mejoras de la macro economía que aún no llegan los hogares y que recuerdan mucho a aquellos brotes verdes de Zapatero y Cía.
Los más afortunados de la noche del 22M fueron sin duda Podemos y Ciudadanos, que se colaron por la puerta grande de la mano de Pablo Iglesias unos y de Albert Ribera otros. Y que amparados por la mediocracia y bendecidos por diferentes cadenas televisión y emisoras de radio, han sabido sacar un gran rédito electoral a las horas y horas de televisión y radio.
Fuente: Europapress

Está más que claro que la mediocracia suma y que la corrupción no resta. No obstante ahora quedan cuatro años que al PSOE andaluz se le harán muy largos y en los que notará en la nuca el aliento de PP, Podemos y C’s que no se lo pondrán fácil a Susana Díaz. Por otro lado un histórico partido como Izquierda Unida, debe de aplicar la máxima de “renovarse o morir”, pero les tiene que quedar claro, con estos resultados, que renovar o regenerar no es solo cambiar unas caras por otras.
Cambiar de ideas tampoco es la solución, ya que Podemos ha utilizado el mismo discurso que lleva años predicando IU y las diferencias de votos están más que claras, pero Podemos las ha adornado sus discursos con una lazo de radicalización heredada del 15M y ha sabido utilizar mejor el megáfono mediático.
El 15M de donde salió Podemos es el mismo de donde salió Alberto Garzón, pero Garzón no parece llegar tanto a ese electorado que si llega Iglesias. Garzón aún siendo un personaje nuevo, sigue usando las mismas herramientas, y las mismas siglas, que Anguita, Cayo Lara y Llamazares y parte con un peso añadido en los hombros. Por lo tanto, si IU no quieren que les pase lo mismo que a UpyD y que pasen de ser Izquierda Unida a Izquierda Hundida deben hacer un cambio de chip.

18 de febrero de 2015

Las 4P’s de Podemos

Toda persona que se haya interesado alguna vez por el mundo del marketing, sabe que una de las primeras cosas que hay que aprender son las 4 P’s del marketing: Product, Place, Price y Promotion. Que en castellano podríamos traducirlas como producto, punto de venta, precio y propaganda. Estas cuatro patas sobre las que se sustentan la mayor parte de las estrategias de marketing, son las que parecen haber aplicado Pablo Iglesias y sus colaboradores para crear Podemos. Este partido político es hoy en día una marca y se comporta como tal, de ahí podemos hacer la disección de las 4 P’s.

Product: Podemos es la marca, pero Pablo Iglesias es el producto a vender y la promesa de  
que su producto eliminará todas las machas de suciedad del mantel de la democracia es su promesa más firme. Aunque ya sabemos como acaban las promesas de aquellos que acaban teniendo el mando del país.

Place: El partido de Pablo Iglesias ha sabido colocarse en las esquinas más concurridas de todas las plazas. Manifestaciones, asambleas de indignados, mareas de pensionistas… etc.

Price: Podemos ofrece un país mejor a un precio más barato que sus contrincantes. Bajadas de impuesto, una reducción de gastos, el fin de la austeridad y un montón de promesas que no sabemos si podrá cumplir o no. A la vista está el ejemplo de Grecia y Syriza, que ha rebajado el tono a las primeras de cambio.

Promotion: La publicidad que ha obtenido Podemos de parte de sus contrincantes políticos ha sido lo mejor que le puede haber pasado a Iglesias, Monedero y compañía. El ataque constante, unas veces más sutil que otras, de los políticos del PP y PSOE o la actitud del  Ministro Montoro en el caso Monedero, le ha otorgado a Podemos un papel de víctima perfecta para subir en las encuestas. Esto sin olvidar la campaña que se le ha brindado desde los medios, ya sea por aparecer en ellos como tertulianos e invitados. O atacándolos como lo hace La Razón y El Mundo.

Con todos mis respetos y, eso si, otorgando el beneficio de la duda, Podemos me recuerda a esos productos milagrosos que anuncian en la teletienda. Esos productos prometen resultados increíbles a la hora de limpiar la suciedad de toda la casa, pero finalmente cuando llega a tus manos te das cuenta de que no puede quitar las manchas de aceite, ni las de sangre, ni las de tinta, etc…Es cierto que es bueno que haya más marcas donde elegir, pero después de haber gastado una cantidad de dinero en un detergente nuevo y ver que no funciona, vuelves al jabón Lagarto de toda la vida, que a pesar de sus limitaciones sabes que siempre estará ahí.

26 de noviembre de 2014

El Pequeño Nicolás: un grano en el culo de la política

Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como "El Pequeño Nicolás", es la última figura mediática que toda la prensa busca para exhibirlo cual trofeo de caza. ¿Pero quién es en realidad este personaje? ¿Un fiki, un informante del CNI, un enfermo mental o un simple oportunista con mucha labia?

Lo que parece a todas luces, es que el Pequeño Nicolás es sin duda un síntoma de lo mal que está la política española y por ende el país. Los partidos políticos así como sus militantes están envejeciendo y el interés  de los ciudadanos más jóvenes  por la política es casi nulo . Por lo tanto, no debe de preocuparnos tanto el personaje en sí, si no la forma en la que este ha saltado a la palestra política del país.

Bien, ahora pensemos. ¿Qué diferencia puede haber entre el Pequeño Nicolás y el hijo de un político o empresario, llamémosle X, que lleve toda su vida rodeado de la clase bien estante, asistiendo a fiestas exclusivas y que acaba ocupando un cargo relevante en una empresa multinacional sin saber hacer la O con un canuto? NINGUNA. Salvo que el Pequeño Nicolás ha sabido colarse en un mundillo a temprana edad y solo el tiempo dirá si es un farsante o un verdadero lobbista aventajado, mientras que el hijo del señor y la señora X tiene el puesto asegurado desde su gestación.

Estamos en una situación perfecta para que salgan, al terreno de juego mediático, actores como el Pequeño Nicolás o Pablo Iglesias, que salvando las distancias son fruto de los años de corrupción, descontrol y descrédito de un sistema. Este oligopolio del poder político, ha creado una burbuja de hipocresía en la que se ha dejado de lado el bienestar social, para enriquecer a los más ricos. Mientras la clase obrera va perdiendo poder adquisitivo, derechos y la dignidad.

¿Pero es un partido al estilo de IU, con más dosis de populismo y más mala leche, como Podemos quien tiene la solución? NO. La solución está en la sociedad que tiene que entender, de una vez por todas, que aunque se ignore a la política, la política no ignora a nadie y nos afecta en lo laboral, en lo social y en lo personal. Y si no te gusta la política participa para cambiarla ya sea desde dentro militando en un partido o desde fuera votando y no quedándote en casa el día de las elecciones.